
Vivo en una
ciudad pequeña a la orilla del mar. Quizás por ello y a pesar del calor no nos meriendan las moscas. No hay demasiada materia orgánica a mano y la sal no ayuda a la descomposición.
En la zona en la que vivo yo, hay una abundante vegetación, las calles se limpian bastante regularmente, las basuras se recogen diariamente y hay contenedores soterrados para evitar que la basura esté al alcance de gatos, insectos, traperos y gilipollas. Incluso he visto a algún vecino recoger la mierda que deja su perro, pero sólo a alguno.
Aún así sigue existiendo el misterio de porqué la acera de enfrente tiene cuatro operarios de limpieza y jardinería diariamente durante cinco horas. Yo creo que son guardaespaldas del
Mossad protegiendo a alguien que en la guerra fría fue importante y ha venido a consumir la vejez a la Costa del Sol.
Lo que decía. En general no hay moscas, repito, no hay moscas; hasta que se celebra una feria, un sarao, o se llena de turistas la zona.
En ese momento como si de una plaga de la tradición hebraica se tratara aparecen miriadas de moscas. A todas horas y en cualquier lugar. Nubes de moscas, atraídas por el olor de la descomposición, la dejadez y el reguero de basura que dejan las personas para las que lo habitual es ser un guarro de ciudad. Aclaro que los de campo son unos animalitos muy limpios, inteligentes, cariñosos, que te pueden donar el hígado y que están muy ricos bien curados.
En cuanto sales a la calle en estas épocas ves una montaña de pipas en el suelo, los papeles al suelo, el envoltorio de las hamburguesas al suelo, el refresco que iba tomando al suelo, media pizza asquerosa al suelo, los vasos del botellón al suelo, las botellas de cerveza al suelo, pero mejor rotas que es más divertido. Y el mojón de cuatro kilos y medio que ha dejado el perrosaurio se queda en medio de la acera para la posteridad, como homenaje a la extinta educación.
Eso sí, las bolsas de basura sí que las llevan al contenedor soterrado. Pero no las meten en él, no, las dejan al lado. Algunos lo hacen con disimulo como diciendo esto no es mío... Yo creo que les da hasta vergüenza llevar la basura hasta allí. Incluso los hay que la intentan meter en una papelera, que es como conseguir que un
elefante se zumbe a una hormiga.
Otros dejan la bolsa de basura detrás de un coche, o de un transformador eléctrico, o la tiran detrás de una valla pensando que al otro lado no hay nada...Y hay veces que sí hay algo. De hecho los delfines del
Selwo Marina están a punto de aprender a hablar y seguro que lo primero que dicen es
"Cabrón!! por qué no tiras la basura en la sepultura de tu padre, si es que sabes quién es???!!!"El alarde de guarrerío es de tal calibre, que cuando llegas al contenedor te encuentras una montaña de basura, rodeada de moscas, y como si fueras un explorador en medio de la jungla vietnamita te metes entre el zumbido y el olor a imbecilidad
para descubrir que el contenedor ¡está vacío!Hecho asombroso que sin duda es debido a que el mecanismo de elevar la tapa con una mano y dejar caer la bolsa de basura por el hueco con la otra mano, es un ejercicio que sólo está al alcance de astronautas entrenados para viajar a Marte. No, creo que estoy siendo demasiado duro. No he tenido en cuenta que quizás sea fruto de la casualidad y que haya una convención de mancos todos los jueves, incapacitados para ese movimiento. Aún así, llamadme desconfiado, he hecho la prueba yo mismo y tacháaan...prueba superada! puedo hacerlo con una sola mano
(masturbarme también lo puedo hacer con una mano, malpensados).
La conclusión es sencilla: son unos cerdos y unos vagos. Que prefieren estar rodeados de inmundicia antes de realizar el mínimo esfuerzo.
Unos marranos mal educados, que si les dices que no tiren cosas al suelo, te sueltan mostrando todas sus dotes para la estupidez que así también trabajan los barrenderos. Ole tus webos!! El que no tiene dónde caerse muerto necesita una persona que vaya detrás recogiéndole la mierda. Sí señor, con dos pelotas. Gilipollas, pero con dos pelotas del tamaño de la cabeza hueca que gastan. Es algo tan idiota como ir rompiendo ventanas por la calle para que trabajen los cristaleros.
Yo hay veces que pienso que los turistas vienen envueltos en una nube de moscas. La duda está en si esas moscas son sus mascotas y se las llevan a donde quiera que vayan; o si son las propias moscas las que migran cual nómadas siguiendo a la manada de veraneantes que tan bien las alimentan.
No quiero que se piense que esto es un alegato en contra de los turistas guarros. Porque ni todos los turistas son unos guarros, ni todos los guarros son turistas. De hecho mucho de los aborígenes de la zona son bastante cerdos y dejados en sus quehaceres diarios. Esto es un alegato contra todos los que se comportan como unos gochos maleducados.
Esto tampoco es una soflama en contra de las moscas. Unos animalitos que comen mierda con naturalidad, igual que una manada de inconscientes en un
"restaurante" de una
CadenaDeComidaRápidaBasuraDeFamaMundialQueNoSePuedeNombrarParaQueNoMeMetanUnPuro. Sí McDonalds, para que vamos a andar con rodeos. Y que a pesar de lo que pueda parecer son muy instruidas. Les encanta la lectura. De hecho más de uno ha podido observar a alguna mosca hojeando El Diario de Burgos, leyendo los datos de la economía mundial del otorño y oírla decir "Qué barbaridad: Octubre. Si yo me tendría que haber muerto hace dos semanas!!" Y acto seguido estirar cuatro o cinco patas. Instruídos y coherentes: todo un ejemplo.
Cuando ves a los cerdos de ciudad comportándose tan incívicamente por la calle, hay veces que te asalta la manida frase
"Seguro que en su casa no lo hacen" y te quedas tan convencido. Yo no voy a ir entrando en las casas de la gente para comprobar si son unos cerdos sólamente en la calle o si su amor a la mugre y a la basura se fomenta desde el sofá de su casa. A ver si voy a entrar en plan comando prolimpieza dando un patadón en la puerta gritando "
Corcuuueeeeraaaa!!!" y salgo vomitando al segundo y medio diciendo "Brrraauuuliooooo". Sí, ¿que pasa? un día yo oía decir Braulio, Braulio, Braulio y al final era un colega regurgitando hasta los potitos que le dieron de pequeño.
De todos modos he tenido últimamente el dudoso honor de poder chequear apartamentos turísticos cuando los inquilinos finalizan sus días de estancia veraniega. De solaz. De esparcimiento. De ruptura con la rutina, pero de eterno romance con los desperdicios. Moscas por doquier. Hay que echarle narices (bueno, mejor carecer del sentido del olfato) para entrar en muchos de los apartamentos que estos ojos han visto.
En ocasiones al entrar en el apartamento sales hasta la puerta para comprobar si te has confundido de apartamento, y es el de
Los Flooder. Botellas tiradas por todas partes, el suelo pringoso, tanto que en lugar de baldosas parece velcro. La ropa de cama y toallas parecen haber sido utilizadas para limpiar el motor de un camión. Las migas de docenas de cigarros esparcidas por el suelo, cortinas arrancadas, bolsas de basura que hablan (muy educadas ellas) que no se van a tomar unas cañas porque no podían saltar la montaña de klinex que les cortaba el paso. Realmente un panorama indescriptible, que hace que opine, que la gente es todavía más guarra en su casa que en la calle.
Y para terminar de hacer amigos, en mi particular
ranking de cerdos por nacionalidades, debo decir que en primer lugar y agraciados con el mojón de vaca está: España. En segundo lugar Reino Unido y en tercer lugar pisándole los talones Francia. Hay que hacer una mención especial a Marruecos, que sorprendentemente tienen los turistas más educados y limpios según mi experiencia. Unos llevan la fama y otros cardan la lana.
Después de todo esto ya sé porqué al logotipo de las televisiones, sí ese de la esquinita, se le llama mosca.
keagustitomekedao