Siento una gran pena cuando se muere un blog. Tranquilos, no se ha muerto ninguno de los que frecuento (recientemente), ni por fortuna ninguno de sus autores, que yo sepa.Me refiero a cuando un blog es abandonado por diferentes motivos. Se supone que la inmensa mayoría de los blogs existentes son barcos fantasmas a al deriva, dejados por sus capitanes a la deriva. Y según los gurús de los blogs, es algo que sucederá. Y seguro que tienen razón, pero no será por lo que un gurú hastiado diga, si no por la propia evolución tecnológica que hizo que se superaran otras formas de comunicación en internet.
Todo ello me hace pensar en los orígenes de un blog, como su vida puede cambiar en función de su cometido o de las motivaciones de su autor.
En el tiempo que llevo blogueando he encontrado distintos tipos de blogs, el tuyo seguro que no está en ninguno de los que digo. Lo más probable es que esté en varios grupos a la vez. Y si no te gustan las listas, puedes saltartela enterita hasta llegar al final:
- Blogs creados para ganar dinero, con enlaces y contenidos copiados. Son fugaces, aparecen en todas partes, hacen algo de spam y mueren sin previo aviso, cuando el propietario se da cuenta de que es mucho pelear para diecisiete céntimos.
- Blogs de tecnología, cuyo autor es una persona muy versada en algún tema técnico concreto, que se dedica altruistamente a ayudar a la gente. Muchos terminan agobiados por miles de consultas de los profanos del tema. Otros, consiguen reorientar la actividad, aguantan el tirón y con buen contenido terminan convirtiéndose en sitios de referencia. Por otro lado el tema de la tecnología es eterno y siempre se puede comentar un nuevo producto (sea patrocinado o no).
- Blogs grupales, de amigos que suman sus esfuerzos para conseguir llegar a más gente. Lamentablemente pocos son los que llegan a tener éxito y el proyecto va sufriendo las bajas de los integrantes. La gran mayoría muere cuando se pierde el entusiasmo inicial y una masa crítica de colaboradores que hacen caminar el proyecto. Me recuerdan a los grupos musicales en los que los músicos van coincidiendo en distintas formaciones.
- Blogs de periodistas que realizan su actividad sin el corsé de una línea editorial, o que simplemente quieren dar rienda suelta a su necesidad de contar cómo ven el mundo. Los hay muy interesantes, y los autores son bastante reacios a abandonarlos, sobre todo los que ven internet como el paradigma de la comunicación del siglo XXI. Bueno, salvo que tengan una oferta mejor.
- Blogs sobre aficiones. Hay gente que comparte todo su conocimiento sobre algo que es su hobbie particular. Pude ser lugares dónde resolver dudas, aprender o iniciarse en alguna actividad que rellene tu tiempo libre y te haga dejar el vicio de los blogs.
- Blogs personales, en los que el autor busca cierta notoriedad y no duda en cortar y pegar contenido de periódicos, revistas o ensayos. Yo no los demonizo. Hay veces que a través de ello he conseguido descubrir alguna cosa que de otro modo nunca hubiera conseguido encontrar. El autor no tiene que enfrentarse a la difícil labor creativa de crear contenido.
- Blog que son blogs. Es decir, diarios, bitácoras, propiamente dichos en los el autor cuenta su vida o etapas de su vida. Los hay muy buenos, porque hay gente con vidas muy movidas y que además tienen un arte especial para contar lo que les pasa a diario, en su vida o en su trabajo.
- Blogs divulgativos, que se dedican a masticar otros contenidos algo espesos y explicarlos a la gente más profana en la materia. Y también los hay muy buenos, en historia, en arte, literatura, ciencia, filosofía. El autor se enfrenta también a la dura tarea de digerir sus conocimientos, documentarse para mejorarlos
- Blogs de denuncia. Con un tema concreto y que se dedican a mostrar una opinión crítica con la temática del blog. Temas sociales, políticos o religiosos. Los hay con una capacidad brillante para desmenuzar y desmontar el tema contra el que que opinan. Muchos de ellos terminan como empezaron, abruptamente. El autor acaba extenuado de sacar adrenalina de su cuerpo, o bien ha conseguido expresar todas sus ideas sobre el tema en cuestión.
- Blogs de opinión, en los que el autor se esfuerza por expresar su punto de vista sobre algún tema de actualidad, pasado.
- Blogs de literatura, en los que los autores sueltan toda su creatividad, pariendo poesías, relatos, obras en definitiva; que consolidan mi idea de que hay muchísimo talento fuera de las librerías, a la espera de una mano experta que les ayuda a moldearse.
Porque al final detrás de todos ellos está la voluntad del autor. La voluntad en continuar caminando, animado por su ego, por sus amigos, o por cualquier necesidad vital de escribir. Y el esfuerzo en inventar, comentar, pensar, copiar, adornar, reinventar y en último término comunicarse: Quiero decir algo al mundo, aunque las palabras sean prestadas, aunque nadie quiera escuchar, grito que estoy aquí.
Y en ese caminar bloguero está lo inesperado. El conocer gente que como tú quiere intercambiar opiniones. Personas a las que vas conociendo y entablas una relación que nunca te hubieras esperado encontrar el día en que decidiste pulsar "publicar" por primera vez.
Pero todos ellos, todos sus blogs, al igual que el tuyo, al igual que las personas dejarán de estar, al igual que yo caeremos.
Mientras tanto continuaremos luchando por no caer fagocitados por Twitter, el jefe exigente, la hipoteca, la familia, los estudios, la falta de inspiración, la videoconsola o cualquier otra vicisitud diaria.
Al galope, poseídos por la locura, por el altruismo, por el orgullo, cargando como La Brigada Ligera contra el destino.
Por el valle de la muerte
cabalgaron los seiscientos
Adelante, Brigada Ligera
Cargad sobre los cañones























