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Las autoridades conocen la existencia de la gripe porcina desde hace meses y han esperado que no fuera tan grave. Probablemente también haya ayudado que en México no saben cómo hacer para quitarle importancia política a un asunto que por desgracia, para los que van a fallecer, escapa a su control.
La alarma se ha disparado en cuanto no han podido ser ocultadas las muertes de ciudadanos mejicanos (cifras que oscilan en función de la presión mediática). Cuando todo ha sido tan clamoroso que ya no cabía ninguna excusa. Cuando el virus pasó el punto crítico en el que el contagio exponencial crecía más rápido de lo que se podía contabilizar. El miedo a hecho estragos entre los acomodados burgueses de occidente que observan indolentes como a diario mueren miles de personas en África por el SIDA, pero que se cagan en cuanto oyen un estornudo en el rellano de su escalera.
Probablemente en occidente la gripe porcina -la llamo así porque quiero- no se convierta en el preludio de un cataclismo zombie; y la gravedad de la enfermedad se cebe en las personas más pobres e inmunológicamente más deprimidas por su falta de dinero: mala alimentación, poca higiene, en definitiva una salud precaria incapaz de soportar el ataque de un virus al que el organismo humano no ha sido expuesto con anterioridad.
Conviene recordar que el tercer mundo no está sólo en ciertos países. El tercer mundo está también en zonas marginales de muchas ciudades occidentales y ricas. La pobreza es un sitio estupendo para que una enfermedad virulenta acampe, se haga fuerte y desde ahí asalte al resto de personas.
El presidente de México pide a los ciudadanos de la república que no salgan de casa, mientras en España nos lanzamos a unas vacaciones cortas pero intensas. En Europa se plantean cancelar los vuelos con México. Tarde. Ya es tarde. No soy alarmista, en absoluto, simplemente creo que no tiene sentido intentar aislar a las personas, cuando el virus ya ha comenzado a difundirse por todo el mundo.
Puede que los primeros casos hayan viajado en clase turista de los aviones, pero las semillas de los nuevos focos de infección se han extendido por buena parte del mundo. De modo que una vez que ya han traspasado un entorno más o menos controlable, el virus no puede ser detenido. Y puede entrar por cualquier sitio. El pensar que el virus de la gripe porcina va a entrar por un aeropuerto puede parecer lógico en un primer momento, aunque es un planteamiento muy simple, casi como estar en mitad de una dehesa, repleta de toros bravos, refugiándose al lado de una encina pensando que el toro sólo puede llegar por un sitio...
La enfermedad ya está distribuida y puede llegar a cualquier sitio en una patera, en los bajos de un camión, caminando tranquilamente, en una excursión por el campo o en coche oficial. Espero que ningún nazi utilice esta idea para colgar un sambenito que no es suyo a los pobres inmigrantes que huyen de la policía y de los hospitales para poder seguir trabajando al margen de la ley en la agricultura, limpiando casas, o vendiendo material robado en cualquier mercadillo.
Yo por si acaso no voy a ir a ningún sitio de vacaciones, me quedo en la playa. Si estos estornudos no me producen paranoia.
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