
No soporto los manteles. Será alguna torpeza heredada desde aquellos tiempos de descoordinación hasta asumir que no era diestro como se empeñaban en obligarme.
Soy grande, pero tampoco es normal que me enrede con los manteles cada vez que me tengo que levantarme rápidamente de la mesa, provocando un pequeño terremoto gastronómico. Por muy suntuosa, arreglada y bien decorada que esté una mesa, lo primero que me pregunto es cómo será de verdad la mesa bajo el mantel. Será suave, tendrá marcas de otras cenas, que le he hecho yo para que se oculte tras un mantel para mi? Voy en son de paz.
Quizás no me gustan los manteles porque ocultan mesas bonitas, dignas de admirar. Me gusta admirar todo en su belleza y en su fealdad. Da lo mismo, una que otra, son siempre subjetivas. Y sin una no se puede apreciar la otra.
Quizás lo que no me gusta es que las cosas se tapen y oculten su esencia. Probablemente sea que yo soy demasiado transparente y me tengo que esforzar en averiguar qué hay detrás de las máscaras de la gente. Aunque yo también me ponga una máscara de vez en cuando, pero me agobia, no me deja respirar. Me la tengo que quitar y me miran sorprendidos, todos, detrás de sus máscaras. Perplejos llegan a creer que mi piel desnuda es otra máscara.
No comprendo porqué los sofás se tapan con colchas para no ver su tapicería original. Para protegerla, quizás. Pero tanta protección hace que la finalidad de esa tapicería sea inútil. Seguro que en algún momento se queja y pide, por favor, que no la tapen con una colcha; que la dejen vivir y desgastarse. Que triste tiene que ser el camino hacia el vertedero de un sofá viejo con su piel intacta.
No me gusta ver una casa plagada de mantelitos y paños, por encima de televisores, mesas, equipos musicales, ordenadores, resplados de butacas, accesorios. Es como si estuviera siendo preparada para ser cerrada por siempre. Como las mansiones coloniales con muebles ostentosos que son cubiertas con sábanas blancas por tiempo indefinido, cual sudarios mortuorios.
Nos empeñamos en que las cosas perduren, de hecho los objetos son más longevos que las personas, pero al final perecen igual que nosotros. Démonos la oportunidad de llevarnos algo de vida en la piel del alma.
No me gustan las mantas metálicas en una cuneta o en medio de la calle, porque debajo ocultan un cuerpo inerte. No me gustan por sí mismas, si no por lo que significan. La brevedad del instante en que se acaba la vida de forma abrupta, seca.
No me gusta que se tapen las cosas para deformar su forma, ocultar su presencia. Siguen estando ahí.
Cada mancha, roce, raya, tatuaje invisible, es un recuerdo, una demostración de que avanzas, de que cada vez que la vida te derriba, te quitas el manto protector que te han puesto con la mejor intención y te levantas.
Si no hubiera manteles, nadie querría espiar por debajo de la mesa. No me gustan los manteles porque maquiavélicamente despiertan el lado perverso de las personas.



11 comentarios:
Aquí no puedo darte la razón, querido Markos. desde el más profundo respeto a tú opinión, discrepo ampliamente. Yo sí soy partidario de los manteles, aunque no de esos lujosos en plan repollo ni de los extremadamente largos en los que puedas enredarte. Pero prefiero un mantel limpio que tape y me proteja de la roña de la mesa de formica o madera con mierda reconcentrada de siglos (especialmente en lugares públicos). Me gustan los manteles clásicos de cuadritos rojos y blancos de las casas de comidas baratas y los de hule que usaba mi madre de vez en cuando y que limpiaba con una "espontex" de los restos que nosotros dejabamos caer.
El mantel, además, te permite hacer "piececitos" por debajo de la mesa si la ocasión es propicia... yo es que soy más maquiavélico.
No me gustan, en cambio, los manteles de papel y mucho menos las alfombras. ¿Qué me dices de las alfombras, con la roña que crean debajo y los tropezones que te pegas?
@Francisco Galván
No pretendo que todo el mundo esté de acuerdo, sería muy aburrido.
No me gustan ni los de hule, por mucho que los limpiara mi madre también.
Las alfombras, que terrible engaño. Como vampiresas que te muestran exhuberante belleza y prometen calor, si te confías darás con tus huesos en el frío suelo.
Me temo que tengo el día retórico. Voy a tomarme un cafelito a ver si se me pasa.
Salu2
Hoy veo conexiones conmigo en todos lados ;) ¡Y si supieras lo que cuesta dibujar un puñetero mantel, desde luego que nadie más los pondría!
Que, por cierto, muy interesante la reflexión sobre los manteles. Nunca lo había pensado... encontrar ahí también esa sensación de que lo que vemos no tiene nada que ver con la realidad de esas gentes que te invitan, que dicen quererte una noche, junto a unos platos.
Respetar la historia de las cosas, por todo lo que tiene de nosotros.
Ahora se me va la cabeza pensando en una casa donde hasta los mandos de las televisiones estaban plastificados.
Abrazos de tampoco calles en el mar
Los pañitos encima del sofá, mesa... no los soporto, pero porque son feos de co... al igual que no soporto el comedor de visitas y el de diario por ejemplo... anda que no nos cuesta trabajo conseguir las cosas como para no disfrutarlas.
Los manteles sinembargo no me disguntan. No sé si porque me gusta su estética o porque teniendo un crío de tres años...
Los manteles son también una manera de cambiar un poco lo habiatual más que esconder y de proteger al igual que tú proteges tus cosas de una manera u otra.
Besos.
Un hule y P'alante.
Limpieza. Alma limpia, mente limpia. Tus reflexiones de hoy creo que definen tu fuero interno mejor que si lo describieras directamente. Persona directa, sin dobleces (no más de las que requiere la supervivencia), incomprensible por lo que algunos demagogos miedosos llaman brutalidad. Cuanto más te leo (literal y figuradamente) mejor me caes. Un saludo sincero.
Sí, la mesa con mantel, por favor. Gracias.
Las personas sin máscara. Por cierto la raíz (etimológica) de “persona” es la misma que “máscara”.
pues fijate ke yo te entiendo
tambien me da rabia a mi ver demasiado tapado todo.
markos, me has pikado la curiosidad con eso de mename asi ke me he apuntado y lo he subido yo
¡ala! ¡asi! ¡a la aventura!
Pues a mi me encantan los manteles, aunque si tengo que decirte que no soporto las colchas encima de los sofás ni los pañitos encima de todas las mesitas y encima del televisor (aunque ahora con eso de que son de plasma no creo que se le pongan pañitos jajaja).
Plataforma contra los paños jajaja
Besitos
@AntWaters Daza
No me ha hecho falta intentar dibujar un mantel. Eso os lo dejo a los que sabéis.
He leído que se puede conocer a una persona por sus objetos. Casi hasta rehacer su vida, accediendo a las cosas que usa habitualmente, y que desgasta con su vida.
Sí, yo también he visto mandos de TV plastificados y los quité. Quizás ahí comencé a vivir de verdad. Me has hecho recordar una cosa interesante.
Gracias.
@Anna
No he conocido una mujer que le disgusten los manteles o las cortinas. Tenéis una capacidad estética estupenda.
Quizás por no haber alumbrado ningún hijo no tengo el insitinto maternal, en ocasiones sobre protector, que tenéis las madres. Quizás por eso no tenga problema en ver como el tiempo deteriora todo.
Besos
@supersalvajuan
Con un hule ni hace falta que se me enrede entre las piernas, simplemente con sentarme a la mesa he conseguido tirarlo todo...
Salu2
@Necronomicon.net
Una con mantél para Cantabria. Es que ahí las mesas se ponen húmedas enseguida.
No sabía que tuvieran la misma raíz máscara y persona. Que interesante. Lo que hubiera aprendido si hubiera ido por letras. Griego!
Salu2
@JoPo
Creo que tenemos gustos parecidos. Quizás seamos demasiado simples y nos molesta que nos compliquen la vida con barreras.
Siento lo de menéame...en ocasiones son muy cabroncetes. Ya voy leyendo por otras partes una especie de guerra entre menéame y otros sitios.
Salu2
@silicongirl
Yo tampoco llevo bien lo de los pañitos. Pero claro imagina una abuela con una aguja de ganchillo...tiene que dar rienda a todo el amor que siente por su familia y ocupar el tiempo en algo.
Abuela hágame un pastel y deje de hacer pañitos. :-D
Las teles de plasma terminarán provocando problemas...menos sitio para poner cosas.
Besos
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