Loading...

viernes 17 de julio de 2009

Despedida canicular

Priniato se despedía distendido. Todo el que le conociera sabía que estaba feliz, aunque en sus palabras hubiera un poso de futura nostalgia.

Recogía de la mesa sus últimos efectos personales: La cartera, las gafas de sol, las llaves del coche. Comprobaba que su iPhone estaba en el bolsillo lateral de sus pantalones. Estaba preparado para el viaje.

-Bueno, las vacaciones ya se han acabado y hay que volver a la rutina. Ha sido un placer...
-Se te olvidan las galletas.
-¡Ah gracias! Menos mal que me has avisado.

Suspiraba mientras miraba de soslayo el coche inmaculado, al resguardo del intenso sol, cargado como para dar la vuelta al mundo.

-Ya lo más seguro que hasta navidades...bueno, me voy que se va a impacientar...
-¡Buen viaje!

Priniato se encaminó rápidamente al coche, con las galletas en la mano. Sin volver la mirada atrás.

En el coche esperaba su mujer con el ceño fruncido, los labios prietos. Su expresión hosca auguraba problemas.

No quiso darle opción a que empezara la lista de reproches.

-¿Quieres galletas?...Tienes agua fría y coca cola en la bolsa. Te compré tabaco...

El silencio como respuesta le alivió. Jugueteaba con la llave del coche. Estaba algo emocionado.

-Creo que me quieren...Estas navidades cenamos con ellos ¿qué te parece cielo?
-Arranca imbécil. Estoy harta de que me montes este numerito en todas las gasolineras que te regalan un lavado con extra de cera.

Hace más calor de lo que dice...